Recuerdos inolvidables de éstas dos décadas que marcaron un antes y un después en el cristianismo...

Reflexión: El Viajero


Un viajero muy cansado llegó a la orilla de un río y se percató que No
había un puente por el cual se pudiera cruzar. Era invierno y la superficie
del río se hallaba congelada. Obscurecía y deseaba llegar pronto al pueblo
que se encontraba a poca distancia del río, mientras hubiera suficiente luz
para distinguir el camino.

Llegó a preguntarse si el hielo sería lo suficientemente fuerte para
soportar su peso. Como viajaba solo y no había nadie más en los
alrededores, una fractura y caída en el río congelado significaría la
muerte; pero pasar la noche en ese hostil paraje representaba también el
peligro de morir por hipotermia.

Por fin, después de muchos titubeos y miedos, se arrodilló y comenzó, muy
cauteloso, a arrastrase por encima del hielo. Pensaba que, al distribuir el
peso de su cuerpo sobre una mayor superficie, sería menos probable que el
hielo se quebrara bajo su peso. Después de haber recorrido la mitad del
trayecto en esta forma lenta y dolorosa, de pronto escuchó el sonido de una
canción detrás de sí.

De la noche salió un carruaje tirado por cuatro caballos, lleno de carbón y
conducido por un hombre que cantaba con alegría mientras iba en su
despreocupado camino.

Allí se encontraba nuestro temeroso viajero, arrastrándose con manos y
pies, mientras, a su lado, como un viento invernal, pasaba el alegre y
confiado conductor con su carruaje, caballos y pesada carga por el mismo
río.

Esta historia nos ilustra cómo muchas personas pasan por las dificultades
que les presenta la vida:

Unos se quedan en la orilla de la indecisión, incapaces de decidir qué
camino tomar. Otros prefieren permanecer allí, tratando de reunir
suficiente valor para llegar al otro lado del problema en que se
encuentran. Algunas personas se arrastran en la vida por temor a que las
dificultades se les vuelvan adversas (se les rompa el hielo). Su fe no es
lo bastante fuerte para sostenerlos de pie en medio de la adversidad.
Existen los que van silbando por el camino. Saben en quién tienen puesta su
confianza y su fe es inquebrantable.

Mi querido amigo, cuando se te presenten por la vida, ríos de adversidades,
no debes temer, ni arrastrarte por la vida. Dios nos ha prometido ayuda y
con ésta, podemos enfrentar la dificultad y llegar con seguridad al otro
lado.

"Fiel es Dios que nunca nos va a dejar ser tentados más allá que nuestras
propias fuerzas. Sino que junto con la prueba, nos dará la fortaleza para
>poder resistir." (1 Corintios 10:13)

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